Puede que hayamos escuchado, sobre todo en el día a día, que el latón en un material bastante débil y, al mismo tiempo, uno de los más utilizados en el mundo. ¿Cuál es su secreto? Justamente esa debilidad que, en realidad, se puede traducir también como maleabilidad, cualidad que confiere a esta aleación la capacidad de adaptarse a casi cualquier función.
Justamente por eso no podíamos quedarnos sin tratar este material y ver cuáles son sus propiedades y cómo funciona su división, ya que en Initube nos dedicamos al corte y mecanización de tubos y perfiles de múltiples materiales, entre ellos el latón. Veamos cuáles son sus maravillas.
¿Qué es este material?
El latón es una aleación de zinc y cobre, cuyas cantidades pueden varias para crear un material con determinadas propiedades adecuadas para una función específica. La norma DIN 1718 especifica que cualquier aleación de estos 2 materiales cuya proporción sea superior al 50% de cobre en peso ya se puede considerar latón.
Decimos que se fusiona el cobre con el zinc, pero en realidad lo que se usa es la calamina, un mineral de zinc. El resultado dependerá de las propiedades de cada metal y de su combinación, que también podrá contener otros materiales para adaptar sus cualidades a las necesidades requeridas.
Para el latón industrial, por ejemplo, el porcentaje de zinc suele mantenerse a aproximadamente un 20%, ya que las cantidades influirán después en las características mecánicas, la fusibilidad y la capacidad de conformación por fundición, forja, troquelado y mecanizado de la pieza.
Como hemos comentado brevemente, esta aleación es bastante dúctil y manejable, por lo que los lingotes que se crean pueden convertirse sin mucho problema en láminas de diferentes espesores, varillas o tiras que después también se podrán estirar para fabricar alambres. De ahí que su ‘debilidad’ sea también su mayor fuerza.
Dependiendo de los materiales extra que se le añadan, el latón podrá modificar su forma solamente en frío, nunca en caliente, y en ocasiones a ninguna temperatura, ya que casi todos los tipos de aleaciones suelen quebrarse si se calientan superando el punto de fusión.

Propiedades
El latón, además de su flexibilidad, cuenta con otras propiedades muy interesantes y que nos conviene saber antes de decantarnos por este material. Veamos cuáles son por categorías:
Mecánicas.
- Perfecto para tratamientos de superficie porque admite la deformación en frío.
- Excelente plasticidad en estampación en caliente.
- Resistente al desgaste por frotamiento, de ahí que sea tan popular en cerrajería, automoción, etc. (dureza mínima y máxima de entre 80 y 170HB).
- Tiene una densidad de unas 8,44 gr/cm3 a una temperatura de 20ºC
- Posee fuerza de tensión de aproximadamente unos 350 N/mm2.
- No genera chispas por impacto mecánico, algo atípico en las aleaciones, lo que lo convierte en un material útil para equipamientos de compuestos inflamables.
Térmicas.
- Posee muy conductividad térmica, de 119,4 W/m*K a 20ºC.
- Es fácil de soldar.
- No se deforma a temperaturas de entre -100ºC y 200ºC ni se degrada con la luz.
- Su temperatura de fusión (980ºC) es inferior a la del hierro, los aceros, el bronce y el cobre puro. Se puede fundir latón en moldes de arena, metálicos, por gravedad, a través de máquinas inyectoras a presión y a la cera para piezas de geometrías complejas (bisutería).
Eléctricas. También tiene una muy buena conductividad eléctrica: de 0,158 a 20 MegaSiemens/cm.
Químicas. Es capaz de resistir la corrosión, por lo que se emplea muy a menudo en piezas que van a llevar agua, como en grifería y en la industria naval.
Además de todas las características que acabamos de mencionar, el latón también posee una propiedad muy importante hoy en día: se puede reciclar, por lo que los deshechos o residuos de este material se pueden a fundir cuantas las veces necesarias sin que se pierdan propiedades. Desde un punto de vista estético, su aspecto brillante y dorado, de especial belleza, hace que también tenga aplicaciones en el mundo de la bisutería y los ornamentos.
Tipos de latón
Dependiendo de la proporción que se añada de zinc y cobre obtendremos distintos tipos de latón, así como si después se añade otro material como estaño, silicio, aluminio, hierro o manganeso. Además de sus propiedades, también variará su color.
Si tenemos en cuenta el porcentaje de zinc, existen comúnmente 3 grupos principales:
- Latones de primer título (porcentaje inferior a 34 %).
- Latones de segundo título (porcentaje del 33 al 44 %).
- Latones de tercer título (porcentaje superior a 42 %, sin apenas aplicaciones industriales).
Ahora bien, si tenemos en cuenta también la cantidad de cobre y otros materiales que se añadan (si los hay), también podemos dividir varias categorías:
Latones comunes. Es el latón más típico y con el que seguramente te encuentres cuando ves este material. También se le conoce como latón de remache, pues este es su uso más común. Está compuesto de un 37% de zinc y se trabaja en frío.
Latones alfa. Existen varios tipos de latón alfa: con menos de un 35% de zinc, este ‘metal del príncipe’ se puede forjar, laminar y presionar. El metal dorado también es alfa, pero solamente tiene un 5% de zinc, por lo que es mucho más blanco y se emplea prácticamente solo en municiones. El que se utiliza en joyería contiene un 15% de este material.
El latón bajo tiene un 20% de zinc y se puede convertir muy fácilmente en alámbrame, por lo que su uso más común es en mangueras de metal, que siguen necesitando la flexibilidad que este tipo de latón tiene y puede ofrecer.
Latones alfa-beta. Este tipo consta de 2 etapas: la alfa, en la que el material tiene las mismas propiedades de los latones que hemos mencionado arriba, y otra más dura y fuerte, la beta. La cantidad de zinc rondará siempre el 35/45% y se puede trabajar a temperaturas más altas que el latón alfa.
Latones beta. Con un 45/50% de zinc, este tipo se trabaja en caliente, de ahí que se recomiende tanto para fundición porque es más duro y fuerte. Sin embargo, no se utiliza mucho porque si se añade más de un 50% de zinc, se vuelve muy frágil, haciendo que sea muy complicado trabajarlo.
Latones y aleaciones de estaño. Se puede añadir estaño a la ‘mezcla’ para mejorar la resistencia a la corrosión del material y que se pueda utilizar bajo el agua.
Su mecanizado
El latón es bastante fácil de mecanizar, cosa que, sumada a su resistencia al desgasta, ofrece unas maravillosas propiedades contra la corrosión y una elevada conductividad. Es más duro que el cobre pero mucho más fácil de mecanizar, troquelar y fundir.
Estas peculiaridades lo convierten en uno de los mejores materiales para la industria del decoletaje, ya que se puede mecanizar rápidamente con un desgaste mínimo de la herramienta, generando piezas de gran calidad y precisión sin tener que gastarnos una gran cantidad de dinero por ello.
En el latón al plomo, por ejemplo, se separa el material en forma de finos glóbulos para favorecer la fragmentación de las virutas en el mecanizado. El propio plomo ofrece un efecto lubricante por su bajo punto de fusión, permitiendo reducir así el desgaste de la herramienta de corte.
Sin embargo, las propiedades físicas del latón de mecanizado dependerán fundamentalmente de la cantidad de cobre que tenga y de los parámetros de resistencia a la tracción, límite elástico y alargamiento que necesitemos de él.
Otros criterios de mecanización que deberemos tener siempre en consideración en el latón son el estado superficial de las piezas acabadas, la velocidad de corte, la rotura de la viruta y la durabilidad del útil de mecanizado.
Aplicaciones
El color amarillo brillante, muy vistoso y que recuerda al oro, del latón hace que se emplee mucho en bisutería y en la fabricación de elementos decorativos. Este color se debe a la proporción de cobre; a mayor cantidad, más color.
Sin embargo, las aplicaciones del cobre van mucho más allá: puede llegar a industrias tan dispares como armamento, soldadura, fabricación de alambres, tubos de condensador, elaboración de monedas y fabricación de instrumentos musicales de viento (lengüetas sonoras para armonios, acordeones…).
También aparece cuando se necesita que el material tenga una baja fricción, por lo que podrás ver sus aportaciones en cerraduras, engranajes, municiones, válvulas, fontanería y electricidad. Así mismo, como no genera corrosión por agua salada, se emplea mucho también en barcos y equipos pesqueros y marinos.
Como ya hemos comentado antes, el latón no produce chispas por impacto mecánico, algo muy poco común en las aleaciones, por lo que suele ser el ingrediente principal en la fabricación de envases para la manipulación de compuestos inflamables. Su fácil mecanizado lo hace perfecto para válvulas para uso industrial y de hélices de barco por su resistencia a la cavitación.
Como ves, las propiedades del latón hace que se increíblemente práctico, aunque lo que importa es que tenga las características que tu proyecto precisan y que pueda adaptarse a la forma que necesita. Si ya tienes este material escogido y lo que quieres es cortarlo para conseguir la forma que busca, puedes contar en ese proceso con Initube. Nos hemos especializado en el corte y mecanizado de tubos y perfiles de todo tipo de material férrico y ya tenemos más de 40 años de experiencia en el sector metalúrgico.
Nuestros profesionales estudian, diseñan y desarrollan cada proyecto de forma personalizada para responder a las exigencias de nuestros clientes y del mercado. Nuestra apuesta por la innovación y mejora continua nos ha llevado a alcanzar el éxito y convertirnos en el aliado perfecto para muchas empresas. Si quieres saber cómo podemos ayudarte personalmente, solo tienes que ponerte en contacto con nuestro equipo y nos pondremos manos a la obra para encontrar la solución perfecta.



